jueves, 13 de enero de 2011

Ética, un factor clave en el coaching


Trabajar bajo un código de conducta es vital para el coaching, que tiene como objetivo conseguir metas o desarrollar habilidades específicas.

El coaching es un método que consiste en dirigir, instruir y entrenar a una persona o a un grupo con el objetivo de conseguir alguna meta o desarrollar habilidades específicas. Hay muchos métodos y tipos de coaching. Y también existen algunos que realizan esta actividad sin tener las condiciones para hacerlo.

Lamentablemente, el éxito que ha tenido esta actividad ha atraído a mucha gente a ofrecer servicios de este tipo sin tener licencia para ello. Igual que en cualquier otra profesión, el coaching cuenta ahora con muchos proveedores que están perjudicando la actividad y deteriorando las bondades que esta práctica ofrece. A ello se suma que el cliente no se preocupa por exigir al profesional las credenciales apropiadas para ejercer la actividad, incluyendo el tener un marco de referencia sustentado en un código de ética avalado internacionalmente.

¿Por qué es importante contar con un código de ética? Es clave tener absoluta claridad acerca de la profesión, sobre la práctica del coaching, su definición, aplicaciones, alcances y conducta esperada, lo cual es siempre de gran beneficio para la profesión, para los clientes y para los practicantes del coaching.

Una persona que no cuenta con un código de ética verá disminuido su desempeño ya que todas las habilidades de coaching son una aplicación práctica de la ética que las sustenta.

El código de ética describe, explica y clarifica el significado del coaching como profesión, indicando en qué consiste, cómo se hace y en especial, cómo debe conducirse mientras se desempeña como tal. Además especifica la conducta del coach hacia la misma profesión.

Otra virtud es que ofrece a los clientes potenciales y actuales información sobre lo que puede esperar de esta práctica y lo que no debe esperar en ella. También entrega las indicaciones relacionadas al comportamiento que debe tener hacia sus clientes para cumplir correctamente con sus necesidades, ofreciendo un servicio eficaz, de calidad y de alto beneficio para sus clientes.

Por otra parte, y para llevar a cabo un proceso de coaching, el profesional debe tener una serie de competencias y de habilidades de comunicación que se adapten a cada persona. Además es necesario un manejo de las técnicas de resolución de conflictos, de negociación, de planificación estratégica, de habilidades de liderazgo y auto-liderazgo.

La clave de un buen entrenador no está en sus conocimientos de la técnica sino en sus habilidades personales, de compromiso, orientación al logro, entre otros aspectos.

En conclusión, el cliente debe tener claro que el coaching es una invitación a la mejoría constante. Y no es posible lograr ese resultado si no se cuenta con un código de ética.

Desempeñarse dentro de ese marco ético implica salirse de lo común, de lo corriente, de la competencia vulgar y comenzar a vivir dentro de una dimensión más elevada, donde es factible vivir con valores, con entusiasmo y respeto.

Quien recibe el coaching, es la persona que cuenta con la mayor y mejor información para resolver las situaciones a las que se enfrenta. Es por ello que en vez de enseñar, el entrenador facilita al pupilo a que aprenda de sí mismo.

Noticia de

http://altonivel.com.mx/6013-etica-un-factor-clave-en-el-coaching.html

Pensamiento Ganador

jueves, 30 de diciembre de 2010

Coaching personal: pensamiento positivo o comportamiento positivo

Mucho se ha escrito sobre el coaching personal, y sobre si el pensamiento positivo global podrá sacarnos de la crisis económica mundial. Eso, al menos, proclamaba la campaña de hace algunos meses, estoloarreglamosentretodos.org. Pero más allá de proclamas populistas, el coaching personal debe dar un paso más.

En sí, en el coaching personal, el verdadero pensamiento positivo tiene una mayor relación con el comportamiento positivo que con limitarse a pensar que todo irá bien. La clave está en que, te sientas como sientas, triste, alegre o deprimido, si te limitas a hacer lo que debes, aumentan las probabilidades de que las buenas emociones te acompañen.

Esta reflexión, y dentro del coaching personal, nos lleva a pensar que si esto fuera así, si todos nos dedicáramos a pensar en positivo todo iría bien en general. La respuesta está en que pensar también es un tipo de conducta y como cualquier otro comportamiento depende de las cosas que nos suceden, del contexto, de nuestra historia de experiencias y, sobre todo, de la educación que hemos recibido. Resumiendo, el coaching personal propone, que si te sientes bien es porque estás viviendo y haciendo aquello que lo genera. Y si no, piensa en todas las veces que te has levantado triste o deprimido, y en las que, luego, al ir realizando todas tus tareas diarias, te has ido encontrando mejor.

Las teorías del coaching personal dicen que las acciones pueden realizarse o no independientemente de lo que uno piense o sienta, aunque la corriente occidental nos transmite la idea de que hay que tener un buen estado de ánimo y pensamientos positivos para actuar. Pero no es que las emocionas influyan sino que nos educan para actuar en función de ellas, para depender de ellas. Las personas no dejan de acudir a su puesto de trabajo o de seguir con su día a día porque estén deprimidas, sino porque han aprendido que estar desanimadas puede ser una justificación para no cumplir con sus obligaciones, sean o no conscientes de esta consecuencia.

Noticia extraida de: http://trabajo.excite.es/coaching-personal-pensamiento-positivo-o-comportamiento-positivo-N16331.html

Liderazgo, Frases que Describen a un Lider

jueves, 23 de diciembre de 2010

Motivacion: Sueña, sueña, sueña

http://www.youtube.com/watch?v=R_emtNzCg-U

Mi primera sesión de coaching Autor: Paula


Luces, cámara, ¡acción! Como si de un estreno de una obra de teatro se tratase, mis compañeros y yo nos encontramos en los “camerinos” del Hotel Barceló afinando gargantas y dando los últimos retoques a lo que hemos estado ensayando durante los últimos meses para enfrentarnos a esa tan esperada como temida primera sesión de coaching. Esperada por esas ganas de subirme al escenario cuyos dos únicos protagonistas se llaman Coachee y Coach y con un decorado formado por un par de sillas dispuestas una enfrente de la otra. Temido porque la primera sesión constituye una instancia de expectación y nerviosismo que implica adaptarse a una situación completamente nueva y desconocida. Pero hay que superar ese nerviosismo y pasar “el primer día de trabajo” como mejor lo sabes hacer.

A medida que la hora se iba acercando un hormigueo fluía por mi estómago; una mitad de mí quería sprintar a casa tan pronto como fuera posible, pero la otra mitad tenía unas enormes ganas de pasar esa barrera y enfrentarse a lo desconocido.

He de reconocer que el compartir esta primera experiencia con otros cuatro compañeros ha resultado tranquilizador y positivo como bien dice el dicho “la carga repartida es más llevadera” y sobre todo cuando lo hacemos con toda la ilusión del mundo, es un placer.

Fue una sesión de hora y media en la que tratamos de poner en práctica nuestras habilidades interrogativas y seguir las directrices que marca un buen coach: establecer un conocimiento mutuo coach-coachee y generar un clima de confianza mutua cargado de energía positiva, todo ello intentando que el coachee no se estanque en su zona de confort y podamos adentrarnos en aquellos aspectos mejorables, potenciando sus habilidades, y haciendo de su profesión un éxito.

Este último punto no sé si lo llegamos a conseguir, lo que sí es cierto es que nuestro coachee se sintió muy confiado durante toda la sesión.

Finalmente llega el feedback; feedback es la comunicación que facilita la información a una persona sobre nuestra percepción de la actuación de esa persona y de cómo incide en nosotros su conducta. Éste es un aspecto a tener en cuenta ya que la capacidad de facilitar feedback es muy importante para el éxito de cualquier intervención como coach y extrapolándolo fuera del coaching, es fundamental para directivos, tutores o como fuente de desarrollo personal.

Para que un feedback sea efectivo y nos permita obtener los beneficios que comporta, éste debe colaborar a desprenderse de los hábitos improductivos e ineficaces procurando generar autoestima, confianza y seguridad. Coaching y feedback son un éxito cuando trabajan juntas, no se puede ser un buen coach sin ofrecer ni solicitar feedback, por eso una característica importante de un coach, además de saber escuchar, es estar dispuesto a recibir críticas constructivas que ayuden a mejorar su experiencia y hagan de él un mejor profesional. A título personal estas críticas me ayudan a ir más allá de los propios conocimientos adquiridos y contribuyen a asimilar la reunión de forma abierta e imparcial.

¿Qué he aprendido de la sesión? El proceso de coaching, requiere del coach, experiencia, buen juicio, alta inteligencia emocional y disciplina para seguir el proceso de coaching en sí, entre otras cualidades. El coaching no es dar consejos, ni proveer soluciones, es ayudar al cliente a que encuentre las suyas propias, se trata de generar el clima y el espacio para que el otro piense en voz alta, formular las preguntas correctas, para que el cliente descubra que sabe mucho más de lo que creía que sabía. Ésto requiere limitar la propia vanidad del coach de: "Yo te voy a mostrar como es el mundo". Espero que esta experiencia haya sido positiva para el coachee y que mi primera sesión sea el comienzo de una infinidad de ellas que ayude al crecimiento y desarrollo de todas las personas que lo deseen.

Noticia de http://www.lahoradeasturias.com/index.php?id_ed=00000109&id_not=0000014320